"¡Llegó la regla!" recopila las creencias populares y tabúes sobre la menstruación

La profesora Alicia Botello lleva una década recopilando las creencias populares sobre la menstruación en mujeres de diferentes generaciones en diversos lugares de España y otras partes del mundo. Históricamente, y trasmitidas principalmente de forma oral, se han mantenido mitos, tabúes y prohibiciones relacionados con el ciclo vital femenino y aunque muchas de estas creencias ya no están vigentes, algunas quedan todavía.

¿Qué le llevo a orientar su línea de investigación a la menstruación y a todo lo que le rodea? 

Llegué un poco por casualidad. En 2010 en mi tesina utilicé la metodología de investigación cualitativa y como técnica de investigación las historias de vida. Al hacer la primera historia de vida a una mujer de medio rural quedé fascinada por todo lo que me relató acerca de la menstruación, el lenguaje propio, la simbología asociada y como, aunque tenía más de 70 años se acordaba con mucho detalle de todo lo que le supuso, lo que podía y no podía hacer durante esos días… A partir de ahí decidí seguir investigando como antropóloga si era un caso aislado o se compartía por más mujeres. Al seguir haciendo historias de vida se seguía repitiendo la importancia de la menstruación y se compartía una representación social en muchos casos. Decidí seguir investigándolo en la tesis, con mujeres de diferentes generaciones y de diferentes municipios.

¿Hemos avanzado mucho en la información que reciben las niñas sobre este asunto? 

Yo creo que sí, que afortunadamente no hay tanto tabú como había antes sobre la menstruación lo que hace que esté más visible y presente. Pero falta todavía falta en mi opinión naturalizar el tema; hablarlo sin vergüenza con niñas, con niños y con adolescentes. Y para ello es muy importante la formación de calidad a ambos sexos, que entiendan el ciclo menstrual, sus etapas y sus características, y que lo entiendan bien. Para ello ayuda el abordaje de estos contenidos mediante materiales específicos y mediante juegos, que ayude a romper la vergüenza que se suele tener al hablar de este tema, sobre todo con los adolescentes.

¿Desde cuándo históricamente se empieza a hablar de la regla en las mujeres? 

Hipócrates, en sus libros acerca de las enfermedades de las mujeres publicados alrededor del año 400 a.C. hace uso de su teoría de los cuatro humores –agua, sangre, bilis y flema– y de su concepto de salud basado en un justo equilibrio entre ellos. La salud respondía a la presencia de humores en una proporción correcta, en tanto que la enfermedad remetía a una desproporción –exceso o defecto– de dichos fluidos. La mujer es descrita como un ser de naturaleza esponjosa, que tiene muchos fluidos y es más húmeda que el hombre. Un exceso de dichos fluidos es una amenaza para la salud, de modo que hay que facilitar su salida al exterior, y una de estas vías es la llamada “purgación menstrual”. Aristóteles le daba mucha importancia al flujo menstrual, al pensar que era sobre él donde actuaba el semen masculino para formar el embrión. Esta idea permanecerá hasta el Medievo. Para los médicos clásicos, la causa de la menstruación estaba, como se ha expresado anteriormente, en la creencia de que los cuerpos de las mujeres eran fríos y húmedos, por lo que almacenarían muchos humores, los cuales descenderían después a la parte más baja del cuerpo y serían expulsados. Esta interpretación de la teoría humoral por parte de la medicina tradicional veía a la menstruación como una pérdida de sangre “mala”, siendo una forma de equilibrar los humores para conservar la salud; el por qué de que no se produjera este efecto en el hombre se explicaba argumentando que él necesitaba toda su sangre para conservar sus fuerzas, aunque como consecuencia de esto y de no poder renovar su sangre, también se pensaba que la vida del hombre sería más corta. Platón y Aristóteles van a marcar el pensamiento occidental durante siglos. Plinio en su Historia Natural, expone las creencias de los romanos relacionadas con la menstruación, como por ejemplo que si pasan cerca de un recipiente de vino aunque sea nuevo se agriará o que las flores se marchitarán. Las ideas médicas griegas acerca de la menstruación perduraron hasta mediados del siglo XIX, en que una serie de descubrimientos lograron determinar la influencia del ovario sobre la menstruación, como un proceso fisiológico de preparación mensual del útero para un posible embarazo; con la obra de Raciborski “Du rôle de la menstruation (1840)”, en la que señala que la fisiología de la misma es conocida en el mismo grado que en tiempos de Plinio y Aristóteles. Ya que hasta entonces se siguió pensando en la menstruación como función excretora destinada a poner fin a una congestión de modo parecido a Paracelso.

¿Qué connotaciones antropológicas tiene la menstruación?

De acuerdo con Victoria Sau, la presencia de sangre aporta un simbolismo especial a este proceso fisiológico, pues la sangre tiene en todas las culturas fuertes connotaciones emocionales, simbologías, rituales, siempre ambivalentes, oscilando entre la vida y la muerte. La abundancia de sangre se asocia a la vida, a la salud; su pérdida a la desaparición, enfermedad y muerte. Además, la sangre menstrual tiene unas características particulares; que se desprende independientemente de la voluntad de la mujer, que está relacionada con la procreación y que aparece de forma cíclica, es decir, es una “regla”.

¿Por qué cree que ha estado ligada este ciclo vital femenino con los tabúes y las creencias populares? 

Se ha considerado como algo sucio, motivo de vergüenza, con connotaciones negativas que había que esconder. Incluso como peligroso para el medio de la mujer menstruante, en el sentido de que podían tocar y contaminar alimentos, frutos etc. por considerarse la sangre menstrual tóxica. O que pudieran ser atacadas por animales durante estos días. Esto podría explicar los tabúes y mitos que rodean a la menstruación. Y tabú significa lo prohibido, lo peligroso, pero, a veces, tiene al mismo tiempo carácter de sagrado. De acuerdo con Victoria Sau, el ciclo menstrual al ser un hecho femenino, los mitos y tabúes no han hecho más que manifestar situación de discriminación y de invisibilidad.

¿Cuáles de ellas han estado más enraizadas en la sociedad? 

Las creencias erróneas relacionadas con la menstruación se ha descubierto en la investigación que articulaban miedos, sobre los cuales se articulaban prohibiciones y estrategias en muchos casos para evitarlos. Estos miedos y prohibiciones eran compartidos por diferentes colectivos, dependiendo del lugar, y se transmitían de forma oral de generación en generación.

Por ejemplo, la creencia muy extendida en las mujeres ancianas de que el mínimo contacto con el agua, sobre todo en la cabeza, era peligroso para la salud de la mujer menstruante, articulaba la prohibición de no lavarse la cabeza y no ducharse durante la menstruación. El miedo asociado era que se produjesen embolias o enfermedades mentales y de hecho en varias de las informantes y de diferentes municipios refieren el hecho de una chica con problemas “que se volvió loca y se salió corriendo desnuda porque se lavó la cabeza durante la menstruación”.  Ejemplos como estos, reforzaban el miedo en la colectividad y hacían que esas creencias falsas siguieses transmitiéndose de generación en generación. Frente a esta prohibición las mujeres articulaban estrategias como según me indicaban las mujeres mas mayores lavarse por partes o el uso de polvos de talco en la cabeza para darle más brillo al cabello por no mojárselo durante la menstruación. Este miedo al contacto con el agua también me lo narraron algunas mujeres durante el puerperio con respecto a sus madres, y el miedo que les transmitían de que no tuvieran contacto con el agua después de dar a luz. Sobre todo, cuando se daba a luz en las casas. Al normalizarse el dar a luz en los hospitales y la existencia de duchas en las habitaciones, hizo que fuera desapareciendo.

En los municipios rurales también han sido frecuentes las prohibiciones a las que se sometían a las mujeres durante la época de la matanza prohibiéndole la participación en las mismas durante la menstruación. Algunas mujeres me comentaban que era típico escuchar -” ¿Hay alguna persona que no deba de estar aquí?“- Para que se fueran las que tenían la menstruación. En este caso para ellas era muchas veces motivo de alegría ya que se libraban de la preparación de los avíos de la matanza.

Otra también frecuente era la prohibición de entrar en las bodegas ni siquiera de tocar los recipientes que contenían el vino, por miedo a que el vino de convirtiera en vinagre. Con respecto a los miedos también he recogido testimonios de miedo al ataque de animales en el campo, principalmente a los lagartos, lo que hacía que algunas mujeres se tuvieran que poner cuerdas atadas a las piernas para evitar que el lagarto según me contaban les trepase por las piernas mientras trabajaban en el campo.

¿La mujer de hoy en día se ha quitado de encima todas estás creencias o alguna sigue estando vigente? 

Yo creo que debido a la formación y al conocimiento según los lugares y la población muchas de estas creencias ya no están vigentes, y se quedan como algo anecdótico. Pero todavía siguen existiendo en el ideario colectivo en algunos lugares y en algunos sectores de la población. De hecho, la trasmisión oral de muchas de estas creencias erróneas que arrastramos desde la época romana como recogía Plinio han llegado hasta nuestros días, ya que desde hace más de 10 años las estoy recopilando. Es verdad que han perdido la fuerza de antes y que las propias mujeres se las cuestionan en la mayoría de las ocasiones, pero todavía quedan. Además, estas creencias erróneas, el lenguaje, la simbología asociada a la menstruación, sale de nuestras fronteras y es puedo afirmar que casi universal, ya que en casi todos los países ha existido o siguen existiendo una simbología asociada, eufemismos para referirse a ellas y normas de comportamiento durante la menstruación en el ámbito familiar y/o en el colectivo y según el sitio y el entorno pueden que estén superadas o en otros desgraciadamente que sigan vigentes. Por eso es importante estudiarlas y analizarlas, para proporcionar estrategias de educación para la salud eficaces que ayuden a eliminarlas porque algunas están culturalmente muy arraigadas.

 

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Fecha: 
Jueves, 18 Marzo, 2021
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