Editorial Universidad de Sevilla

Detalle de libro

Ed. Impresa

Esclavos en la pintura sevillana de los siglos de oro

Ed. Impresa

ISBN: 978-84-472-1185-2

Referencia: 660008

Año de Publicación: 2011

Páginas: 268

Formato: 15 x 21 cm

Encuadernación: Rústica

Autor/es:
• Méndez Rodríguez, Luis

Colección: PREMIOS HISTORIA ATENEO DE SEVILLA

Sevilla fue descrita por Cervantes como un tablero de ajedrez, ya que durante los siglos XVI y XVII fue uno de los centros esclavistas más importantes de España. Esta monografía contiene un análisis cultural de la esclavitud en la sociedad hispalense a través de los códigos visuales que los artistas diseñaron para su representación, que iban, desde unas posturas de paternalismo, hasta otras negativas que identificaba a los esclavos como violentos y asesinos.
El libro analiza la presencia de negros y mulatos en Sevilla desde el siglo XIV hasta el XVIII, atendiendo a su número y a su actuación en la ciudad, bien a través de su vertebración en hermandades, bien de su participación en festejos públicos como bailes y cantos. Un segundo capítulo aborda la compra de esclavos por parte de artesanos y artistas, fundamentalmente pintores, que los utilizaron para las labores más duras de sus oficios. En el tercer capítulo hemos pretendido estudiar la corporación gremial y su estricta reglamentación, que restringía el acceso de esclavos o libertos negros en los siglos XVI y XVII; dedicando especial atención al gremio de pintores de San Lucas. Se analiza en el cuarto capítulo de la obra el paradigma del esclavo pintor a través de tres casos concretos, como fueron los de Juan de Guejar en el siglo XVI y los de Juan de Pareja y Sebastián Gómez en el XVII. Junto a ellos desfilan otros nombres que pudieron formarse como artistas y que en ocasiones pudieron incorporarse al quehacer cotidiano de un taller de pintura.
Los dos últimos capítulos se centran en el análisis de la representación del negro en la cultura hispana y, sobre todo, hispalense. En un primer apartado, se hace especial mención al rechazo que tuvieron los negros para integrarse en la estructura social, que los marginaba a la periferia urbana y cultural. En este sentido la figura del negro pasó, de ser prácticamente invisible para la sociedad, a despertar críticas y burlas constantes durante el siglo XVI, debido al rechazo racial, a un menosprecio por su condición personal como esclavos y, por último, a un desprecio de sus nulas condiciones intelectuales, siendo calificados como salvajes y bárbaros. No obstante, hubo también en Sevilla algunas imágenes donde el negro se convierte en sujeto autónomo y adquiere una revalorización que debe relacionarse con el cambio de mentalidad hacia la etnia negra, operado fundamentalmente por ciertas órdenes eclesiásticas, como la de los jesuitas.